El
Ayurveda, como Ciencia de la Vida que es,
presta especialmente atención al cuidado de la mujer embarazada y del
recién nacido.
Para el cuidado del embarazo, nos ofrece una serie de consejos básicos para la alimentación (antes, durante y después del embarazo), las actividades cotidianas, la rutina diaria y la actitud mental. Y siendo el masaje una herramienta fundamental para el Ayurveda, ofrece también un masaje para mujeres embarazadas y otro para bebés.
Para el cuidado del embarazo, nos ofrece una serie de consejos básicos para la alimentación (antes, durante y después del embarazo), las actividades cotidianas, la rutina diaria y la actitud mental. Y siendo el masaje una herramienta fundamental para el Ayurveda, ofrece también un masaje para mujeres embarazadas y otro para bebés.
Para
mí, como terapeuta y masajista Ayurveda, el masaje de embarazadas es de los más
especiales y gratificantes. Es muy bello ver como se desarrolla una nueva vida
y poder acompañar y aliviar a la madre en este proceso. Trabajar con la mujer y
su bebé de esta forma tan íntima y personal es algo único.
El
embarazo es una etapa de muchísimos cambios y no sólo físicos, sino también
mentales, emocionales, hormonales y energéticos. Con este masaje armonizamos
todos esos cambios, y ayudamos a que la mujer los integre de forma sana y
equilibrada. Y si la madre está bien, el bebé también lo estará, ya que en
estos momentos son uno. Durante el masaje las mujeres notan cómo la vida que
llevan dentro de ellas va serenándose.
El
masaje para embarazadas es espacialmente relajante y ayuda a nutrir a la mamá y
al bebé, aporta calma y evita las molestias corporales. En este masaje
se trabaja todo el cuerpo con aceites especiales que se aplican calientes y
aportan elasticidad, flexibilidad y nutrición a todo el organismo. Sus pases, suaves y sutiles pero generan efectos muy profundos. Ayudan mucho a
descargar tensiones físicas y mentales, aportando equilibrio y fuerza para que
la mujer pueda integrar de forma paulatina y armoniosa todos los cambios que
suponen el embarazo y la maternidad. A través del masaje la mujer se reencuentra
con su cuerpo y asume con mayor facilidad esta etapa.
Este
masaje se puede hacer desde el tercer mes de embarazo hasta que la mujer da a
luz. Cuanto antes comencemos a hacerlo es mejor, porque así evitamos que
aparezcan molestias tan habituales tales como dolores de cervicales, lumbares,
retención de líquidos, estrías... También se mejora la respiración y los
posibles problemas de estreñimiento. De todas formas nunca es tarde para
comenzar a hacerlo. Si ya han aparecido molestias las podemos aliviar e incluso
eliminar, y si no han aparecido, las prevenimos.
Siempre
es fundamental cuidar el ambiente donde se realiza el masaje, y en este caso
cobra especial importancia. La sala debe ser cálida y acogedora, y estar
ambientada con música suave, aromas reconfortantes y luz
tenue.
He
aquí, resumidos, los principales beneficios del masaje para embarazadas:
-
Ayuda
en los cambios emocionales.
-
Aporta
seguridad, promoviendo la confianza y fortaleza interna en la mujer.
- Proporciona
relajación y calma, disminuyendo el estrés y la ansiedad.
-
Reduce
la retención de líquidos en las piernas.
-
Las
articulaciones se liberan del estrés y de la presión.
-
Reduce
dolores y tensión de espalda, lumbares y cuello.
-
Mejora
el sistema digestivo y evita el estreñimiento.
-
Aumenta
la circulación sanguínea y linfática.
-
Ayuda
en la lactancia, evitando problemas en las mamas y facilitando la subida de la
leche.
-
Da
flexibilidad y nutre la piel, evitando las estrías.
-
Ayuda a reducir
el dolor y el tiempo del parto.
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